Mónica
es el canto que fluye, como el agua cristalina, de los ojitos del cerro, simple,
como la yerba buena que impregna de melodias las mañanas quebradeñas...
Canta pa´ su gente con solvencia y armonía, poniendo lo más
fino de su voz, para llegar al sentimiento más profundo del hombre.
Mónica es maestra; y acunada en el blanco de los niños más
pequeños, hace coplas y cantos chiquitos. Un aporte, sin dudas, éste
trabajo de cantora popular y docente... un aporte a la cultura de los pueblos
del norte, cuya única riqueza es el espíritu de su gente, de
donde viene Mónica; humilde como su mama... fuerte, como el temble
del alto... sabrosa de canto, como la pasacana del cerro.
Su voz invita a sumirse en un delicioso misterio de melodías, sacadas
de la brisa de los cerros, al frio del invierno de la quebrada y el cálido
sol de las tardes de verano.
¡ Quizás los carnavales la coparon !... como copa la nieva en
las cumbres... Tal vez, la tentaron los huancares... o la Pachamama simplemente
le dió el don del canto, la suavidad y delicadesa propias de una mujer,
Fortunato Ramos.